CAPACIDAD
DE APRENDER:
En
primer lugar, se exponen una serie de ideas para comprender el conocimiento.
Krusche
señala unos principios sobre el comportamiento humano, y del alumno, en el
proceso de aprendizaje, afirmando la capacidad de cambio y auto transformación
que posee todo ser humano, la rapidez con que esto se puede realizar, la
utilidad que puede tener, el objetivo de este cambio, las consecuencias y las
vistas hacia el futuro.
Estos
principios nos ayudan a comprender la conducta del alumno y la posibilidad de
cambio.
Papel
del alumno en el aprendizaje: fundamental
Profesor:
facilitador, promovedor y potenciador del cambio
Poder
personal: conocer los objetivos, actuar y avanzar para conocerlos, ser
flexibles y tener una prueba que nos permita sabe cuándo hemos llegado al fin
que perseguíamos (Loflend)
Aplicación
de los principios hacia una dirección: modelo mental que posee el alumno
Un
modelo mental son las ideas, creencias y estrategias que impulsan la acción y
le dan un significado personal. Es creado por nuestra mente y se construye por
medio de experiencias.
Modelos
mentales: guías y referentes de la acción
Es
más importante el significado de los hechos que ellos mismos (por ejemplo, para
un alumno ir al colegio puede ser “diversión”, para otro, “aburrimiento”.
Lo
que nos limita negativamente, según Krusche, son los prejuicios pesimistas
sobre los hechos.
Aprender:
Es
consustancial al ser humano. Su éxito como especie depende de su capacidad de
aprender e innovar. La curiosidad es una de sus características más
sorprendentes.
En
la sociedad actual, sumida en un proceso de intercambio intercultural -globalización- y de aceleración del
cambio social por el impacto del desarrollo científico y tecnológico, aprender
es algo más que una pulsión humana. Es una sofisticada necesidad cultural que
permite a los individuos adaptarse y sobrevivir en un entorno que cambia
continuamente, tanto mejor si les ayuda también a preservar su identidad.
En
este contexto, aprender deja de ser la actividad propia de una época de la vida
-la niñez y la juventud- para
convertirse en una necesidad que no ceja, en aprendizaje permanente.
Por
otra parte, gracias a los avances de la Psicología, la Sociología y la
Pedagogía, así como de las aplicaciones de las nuevas tecnologías a la
enseñanza y al aprendizaje, hoy es posible aprender mejor, científicamente. Es
posible aprender a aprender.
De
hecho, los movimientos actuales de la Pedagogía buscan la democratización de la
característica más notable de la educación superior tradicional: la capacidad
de pensar por cuenta propia y de desarrollar la propia capacidad de aprender.
La Capacidad de Aprender se va perdiendo con forme a la
edad:
Las personas de mayor
edad son menos capaces de aprender cosas nuevas debido al deterioro de sus
facultades mentales encargadas de esta acción, cada vez más importante con el
paso de los años y al estrés soportado, a lo largo de toda una vida. Esta es la
teoría a la que ha llegado un equipo de investigadores de la Escuela de Medicina Mount Sinaí, en Estados Unidos tras realizar un estudio
publicado en la revista “Journal of Neurociencia”.
Este trabajo define este
proceso de pérdida de capacidades de aprendizaje como una consecuencia del paso
de los años en personas maduras que provoca en las neuronas situadas en la
corteza pre frontal del cerebro –la relacionada con todo lo relativo a la
captación de enseñanzas- una pérdida de formación de conexiones provocada por
el estrés acumulado.
John Morrison, autor principal del
estudio, explicó en sus propias palabras esta hipótesis: “suponíamos que estas
neuronas se alterarían con la edad, pero la pérdida de plasticidad sináptica en
el contexto de la experiencia vital tiene implicaciones profundas para el
deterioro cognitivo relacionado con la edad”.
Para llevar a cabo el experimento, el equipo de expertos de
la Universidad estadounidense realizó una serie de pruebas a ratas de
diferentes edades (jóvenes, maduras y viejas) que estuvieron expuestas a
distintos niveles de estrés durante toda su vida.
Los resultados mostraron
que los roedores de menor edad sufrieron cambios en las neuronas espinales, las
únicas de su organismo utilizadas para formar la sinapsis –o las conexiones
entre neuronas-. Esto supone que los ratones de menor edad demostraron una
amplia capacidad de adaptación ante experiencias estresantes.
Estos mismos cambios
fueron muy poco relevantes o nulos en aquellos animales que presentaban una
mayor edad, lo que demuestra que sus facultades para aprender y convivir en un
entorno hostil eran muy poco favorables.
Las acciones e
intercambios de sustancias químicas que se producen en el cerebro, en respuesta
a las experiencias vitales que vive una persona, son aquellas que tienen lugar
en la corteza frontal de este órgano, y que envía impulsos a otras partes del
cuerpo. Sin embargo, esta capacidad se va perdiendo de forma gradual a medida
que el cerebro va envejeciendo y las neuronas son menos capaces de responder
ante determinadas situaciones.